Teva Pharma

#DMF2016, sentimientos encontrados

 
Irune Andraca

06/10/2016. El día 25 de septiembre se celebró el Día Mundial del Farmacéutico, con el lema "Cuidando de Ti". He de decir que fue un día muy especial para mí, pero de sentimientos encontrados. Quienes tengáis perfiles en redes sociales entenderéis por qué.

En las últimas semanas se han utilizado las redes sociales para llevar a cabo debates de gran calado que son imposibles de resolver por estos medios. Creo que 140 caracteres en twitter más que aclarar posturas lo que consiguen es crear malentendidos, considerar algunas palabras ofensivas y no comprender al que está detrás del mensaje. En un día en el que deberíamos demostrar al mundo la cohesión como colectivo, muchos de esos malentendidos y suspicacias han retratado una realidad que nos acecha desde hace muchos años: las rencillas y desacuerdos en muchas cuestiones que nos separan a unos de los otros. No quiero que se me malinterprete, creo que los debates son buenos, te enriquecen cuando sabes escuchar al otro, acercan posturas o te reafirman en la tuya, pero no creo que en este caso se esté utilizando la vía correcta. En una comunicación eficaz hacen falta muchos matices que las redes sociales no permiten vislumbrar, como puede ser la entonación, la comunicación no verbal, y otros factores que convertirían una acusación en una crítica constructiva si esa conversación se llevara a cabo en persona. Como consecuencia, surgen discusiones públicas que otros colectivos interpretan como desunión y odio, cuando los trapos sucios opino que se deben lavar en casa. En resumen, el día del farmacéutico se convirtió en una batalla campal en redes sociales entre compañeros de profesión, con el consecuente daño a nuestra imagen como colectivo.

Y, sin embargo, hay vida más allá de Internet. Como bien dice mi amiga María José Cachafeiro, internet sólo es ruido y lo que cuenta es el trabajo diario.

Con el apoyo de SEFAC, el Colegio Oficial de Farmacéuticos de Bizkaia y Ratiopharm, el día 25 de septiembre pude ser testigo en Bilbao de algo que no había visto nunca: farmacéuticos de todos los sectores, de todos los estratos, unidos para dar visibilidad a nuestra profesión. Como coordinadora de la carpa de servicios profesionales que pusimos en marcha, he de decir que sentí un orgullo inconmensurable de pertenecer a este colectivo. Ese día no existía diferenciación entre titulares y adjuntos, ni competencia entre titulares vecinos, ni distinción entre farmacéuticos de hospital, de atención primaria, analistas, de industria ni de la distribución, ni rencillas entre patronal y sindicatos. Todos a una, mano a mano, nos dedicamos a enseñar a la población todo lo que el farmacéutico puede hacer por su salud. Compañeros que ni siquiera se habían inscrito previamente como voluntarios, vinieron y sin dudarlo un segundo, quisieron enfundarse la bata para poder ofrecer servicios profesionales de manera gratuita, sacrificando un par de horas de su domingo de descanso simplemente por vocación.

Al mirar la foto de lejos, me di cuenta de que otra farmacia es posible, que aún nos queda mucho por demostrar, y que somos muchos más los que permanecemos unidos luchando por nuestra profesión que los que miran sólo por intereses individuales.

Sólo me queda felicitar a todos aquellos que sienten y viven su vocación porque de ellos dependerá el futuro de la farmacia.